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LAS ESCENAS DEL BELÉN

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Las principales escenas que se encuentran en un Belén:

El belén de Navidad representa el misterio del nacimiento de Cristo, hecho que viene reflejado en los evangelios de San Mateo y San Lucas.

En su primer capítulo, San Mateo nos habla de la genealogía de Jesús y las dudas de San José. En el capítulo segundo, de la adoración de los Magos, la huida a Egipto, la degollación de los Inocentes y la estancia en Nazaret.

San Lucas recoge más detalladamente los acontencimientos que se refieren al nacimiento. En el capítulo primero habla de la genealogía de Jesús, la anunciación a María, y la visita de la Virgen a su prima Isabel. En el capítulo segundo, del Nacimiento en Belén, la presentación en el templo y el establecimiento en Nazaret.

Reuniendo las narraciones de ambos evangelistas, presentamos en orden cronológico los pasajes que se representan como escenas en los belenes tradicionales.

 

La anunciación a María

mini_anuncia_v Se apareció el Ángel Gabriel a María, desposada con 'un varón llamado José, de la casa de David' y la saludó con las palabras: 'Dios te salve María, llena eres de gracia', anunciándole así la concepción, a lo que María respondió aceptando la voluntad de Dios: 'He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra'.

 Esta escena consta de dos figuras y se suele representar en el entorno de una vivienda humilde.

También se puede utilizar un rincón del Belén preparado para la ocasión.

 

El primer sueño de San José

mini_suenoSan Mateo hace referencia a un primer sueño en relación a las dudas de san José con la futura maternidad de María.

En esta ocasión, la aparación de un Ángel aclara a San José el Misterio de la concepción virginal de María.

La escena consta de dos figuras, y se se puede representar en interior de una humilde vivienda o en el taller de un carpintero.

 

La visitación de María a su prima Isabel

mini_visitacionSegún el relato de San Lucas, "Se desplazó María, desde Nazaret, a una ciudad en las montañas de Judea con intención de visitar a su prima Isabel, casada con Zacarías. A su saludo, respondiéndole ésta con las palabras: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre".

Escena que se compone de dos o tres figuras, si se incluye en la misma al sacerdote Zacarías, esposo de Isabel.

La casa de alguien que pertenece a una clase acomodada es la opción más recomendable para representar la escena.

 

Los desposorios de María y Josémini_desposorios

Escena que representa los esponsales de María y José, compuesta por tres figuras que se puede complementar con otras figuras sueltas.

Se puede representar en un pequeño templo o sinagoga, aunque, como el resto de las escenas, si no se dipone de la posibilidad de instalar construcciones en el Belén, se puede colocar al aire libre en una zona elegida para tal fin.

 

Pidiendo posada

mini_posadaLa búsqueda de un lugar donde pasar la noche, está representada en esta escena que se compone de San josé, la Virgen maría embarazada, subida en un borriquillo, y el posadero que deniega el asilo a la pareja.

Se piede poner al posadero delante de una fachada, en la puerta de la posada.

También hay modelos en los que la Virgen María está de pie junto al burro, o sentada en una bancada.

 

 

El empadronamiento

mini_padronEl empadronamiento se realizaba en al ciudad de la estirpe a la que se pertenecía. Por tanto, siendo José de la estirpe de David, debían empadronarse en belén, lo que hicieron con María en cinta: 'y aconteció que, mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinó en el pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada'.

Escena de tres figuras con el escribano con la mesa. Se puede acompañar con más aldeanos haciendo fila y romanos.

 

El Nacimiento

mini_nacimientoSan Lucas comienza el relato de la Natividad del Señor aportando un dato histórico: el edicto de César Augusto para el empadronamiento de la población en su ciudad de origen. Los estudios sitúan este hecho en diciembre del año 748 romano.

Los Nacimientos de los belenes populares varían en su composición, a Jesús, María y José, les acompaña el Ángel (a veces otros dos querubines más) y una mula y un buey, quizá basado en la profecía de Isaías: 'el buey reconoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo'.

Se representa en un pesebre de la ciudad de Belén.

 

La anunciación a los pastoresmini_anunciacion_pastores

En la misma narración de Lucas sobre la Natividad se encuentra el episodio de la aparición del Ángel a los pastores para comunicarles el nacimiento de Jesús y de cómo los pastores, ante el anuncio del Ángel, acudieron al pesebre a adorar al Niño: 'Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme con lo que se les había anunciado'.

Esta escena se compone generalmente de cuatro pastores alrededor de una hoguera con comida y el Ángel anunciador.

 

La adoración de los Magos

mini_reyes_1711La narración de Mateo cuenta la aparición de la estrella, la llegada de los Magos de Oriente,  el encuentro con el Rey Herodes (escena que también se representa en algunos belenes), la confirmación de que el Nacimiento había sido en Belén, el interés de Herodes por conocer datos sobre ese Niño que iba a ser "Rey" y, finalmente, la adoración y ofrenda de los dones de oro, incienso y mirra.

"la estrella se paró encima de donde estaba el Niño entrando en la casa"

reyes

Los tres Reyes Magos se representan en cabalgata, viniendo de Oriente, y en adoración. Los Reyes Magos montados en camellos guiados por sus correspondientes pajes, y también hay modelos en los que van montados en caballos o en tres monturas distintas (elefante, camello, y caballo).

 

La circuncisión y Presentación del Niño en el Templo

mini_circuncisionmini_presentacionCuenta Lucas en su relato, que tal como era costumbre en el pueblo hebreo, a los ocho días se le se le practicó al circuncisión, poniéndole el nombre de Jesús (escena representada en la imagen de la izaquierda).

A los cuarenta días del nacimiento se cumplió el rito de la purificación de la Madre y presentación del Niño en el Templo de Jerusalén, conforme a la Ley Mosaica, mediante el ofrecimiento de un sacrificio, que debió  ser de una paloma o una tórtola, dada la pobreza de José.

 

La degollación de los Inocentes

mini_degollacionHerodes, enfurecido porque los Magos se habían marchado sin informarle sobre el Niño, mandó matar a todos los infantes menores de dos años, cumpliéndose de este modo una profecía de Jeremías sobre tal hecho.

Se piensa que los niños sacrificados estarían entre los veinticinco y treinta, utilizando como referencia para esta cuantía, la población de la zona en aquella época y, en consecuencia, el número de nacimientos probables.

 

El segundo Sueño de San Josémini_sueno2

Un Ángel se le aparece en sueños a José por segunda vez para avisarle de las intenciones del Rey Herodes: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estate allí hasta que yo te lo diga, porque Herodes va ha buscar al Niño para matarlo'.

Partieron para Egipto, obedeciendo la orden del Ángel, y allí permanecieron hasta la muerte de Herodes.

 

El taller de Nazaret

mini_tallerTras la muerte de Herodes, José es advertido nuevamente por el Ángel para que regrese. José decide trasladarse a la región de Galilea y establecerse con su familia en la ciudad de Nazaret, donde se sitúa el taller de carpintería representado en los belenes.

Se representa con San José trabajando en su mesa de carpintero, con el Niño y la Virgen María presetes en el taller. En algunos belenes para la figura del carpintero se utiliza una pieza de movimiento.

 

 

Jesús entre los Doctores

mini_doctoresEscena también conocida como "el Niño perdido y hallado en el Templo", en la que el Jesús, siendo todavía un niño es encontardo en el Templo rodeado de Doctores sorprendidos por los conocimientos de la Ley y estupefactos por su inteligencia y las respuestas que daba a las distintas cuestiones que le planteaban éstos.

Se representa con tres o cuatro figuras de Doctores o maestros rodeando al Niño, aunque se pueden añadir más figuras al gusto de quien monta el Belén.

 

Es poco fecuente representar "los primeros pasos de Jesús" aunque algunos artesanos la incluyen en su catálogo.

Nota: la mayoría de la información de este artículo se ha obtenido en la web de Región de Murcia, sección de artesanía.

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EL ORIGEN DEL BELÉN

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Origen:


Su origen ha sido objeto de ciertas polémicas, pero parece bastante documentado. Aunque el belén como tal nació en el siglo XIII, la simbología que en él se recrea, con la Sagrada Familia, los pastores, el buey y el asno, se remonta a los tiempos en los que el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano tras el Concilio de Nicea (año 325). Con su nuevo estatus de religión imperial, el cristianismo necesitó hacerse con toda una simbología ortodoxa que lo diferenciara claramente de las muchas herejías cristianas que en aquellos tiempos fructificaban dentro del Imperio Romano y de las que era necesario desembarazarse. Así, nos encontramos con un gran trozo de sarcófago datado en el año 343 en el que se observa una imagen con unas figuras que parecen pastores adorando al Niño, junto a un asno y un buey. Esta pieza se encontró en las catacumbas de San Sebastián (Roma) en el año 1877. Aproximadamente de la misma época es otro fragmento de sarcófago romano encontrado en unas excavaciones realizadas en la parte romana de Barcelona en el que se puede ver a la Virgen, el Niño y unos personajes que podrían emular a unos primitivos Reyes Magos, aunque esto último es un tanto dudoso. Estas representaciones tienen su origen posiblemente en los escritos de Mateo y Lucas, pero también en el Evangelio apócrifo conocido como Pseudo Mateo.

Curiosamente, en los primeros tiempos del reconocimiento del cristianismo como religión oficial, principalmente a partir del siglo VI, se dio la extraña circunstancia de que las pinturas que reproducían la Natividad eran muy naturales, hasta el punto de representar, como dice el escritor Pepe Rodríguez, a María como una mujer dolorida
por el esfuerzo de haber parido y que, por ello, se recuesta en una litera (al estilo romano) y está rodeada por dos parteras, que en un texto apócrifo se identifican con los nombres de María Salomé y Zaloni y que lavan con cuidado y mimo al Niño en un barreño o pequeña bañera. A partir de principios del siglo XIV desaparecen por completo estas escenas y la Virgen se presenta generalmente de rodillas o en actitud de adorar a su Niño-Dios.
 

El padre de los belenes


Pese a que vemos que los orígenes de esta simbología son muy antiguos, no es hasta el siglo XIII cuando el nacimiento cobra una importancia crucial entre los símbolos cristianos gracias a San Francisco de Asís (1181-1226), fundador de la Orden Franciscana y de las Hermanas Clarisas. Este personaje, llevado a los altares en la Edad Media, estuvo muy cerca de ser acusado de hereje debido a su afición a predicar la pobreza, en contra de las costumbres de otras órdenes religiosas del momento y del Vaticano en especial. En el año 1223, tres antes de su muerte, San Francisco, procedente de Belén, donde había asistido a una emotiva fiesta de la Natividad en el interior de la cueva donde supuestamente había nacido el Niño Dios, llegó a Italia impresionado por lo que había visto en Tierra Santa. Una vez en la población de Greccio, pensó en celebrar una fiesta de Navidad de gran solemnidad que impactara en los fieles que acudieran a ella. Para ello era necesario el permiso del polémico papa Savelli, conocido como Honorio III (1216-1227), antiguo preceptor del emperador Federico II. El pontífice mantenía buenas relaciones con el santo italiano, lo que quedó plasmado en el famoso cuadro de Giotto que se encuentra
en la basílica de Asís, en el que se ve al santo y el Papa en actitud de total cordialidad. Estas buenas relaciones hicieron que este último diera permiso al de Asís para celebrar la ceremonia. Francisco escogió una cueva, que según algunas tradiciones era posesión de un rico comerciante de nombre Giovanni.

Hizo instalar en su interior un altar y un pesebre con paja, y colocó en su interior la imagen en piedra del Niño Jesús y, junto a él, un asno y un buey vivos. El hecho de poner estos dos animales tenía relación con un escrito de Isaías que dice “Conoce
el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo”. El santo decidió celebrar una multitudinaria misa aquella noche de Navidad y pidió que todo el que pudiera se acercara para rezar por el nacimiento del “rey de los pobres”. Se dice que llegaron miles de hombres, mujeres y niños con velas y teas encendidas. Cuenta la tradición que sucedió un milagro y que la figura de piedra que había en el pesebre cobró vida. Algunos aseguran que sucedió cuando San Francisco tomó la imagen en sus brazos. Aquel supuesto milagro corrió de boca en boca, y por toda Italia empezaron a hacerse belenes en las casas tanto de los humildes campesinos como de los ricos prohombres y comerciantes. Esta costumbre empezó en Umbría. Más tarde se extendió por toda la Península Itálica y por islas cercanas, pero muy especialmente se acomodó en Nápoles, donde se convirtió en todo un arte.
 

Implantación en España


Curiosamente, en un país tradicionalmente tan católico como España no llegó realmente el nacimiento hasta el reinado de Carlos III (1716-1788), quien no olvidemos que era también rey de Nápoles. El monarca borbónico trajo a tierras españolas (o bien hizo construir expresamente) su célebre Belén del Príncipe,
un regalo que había ordenado hacer para su hijo, el futuro Carlos IV, y que estaba compuesto solamente por la Virgen, San José, el Niño, el buey y el asno. Pocos años más tarde la tradición pesebrística se había extendido por todo el reino y en ciudades como Barcelona se exponían nacimientos en templos y conventos durante la Navidad. Con la llegada del siglo XIX los nacimientos se hicieron habituales en los hogares españoles y aquella imagen simbólica que quiso recrear el santo franciscano en el interior de una cueva pasó a formar parte de las festividades navideñas de cualquier familia española.

 

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